Mi primer viaje de leyendas en TepoūüíÄ

No lograba encontrarla, buscaba de arriba a abajo y nada m√°s no hallaba esa maleta. No era la maleta m√°s grande, ni la mediana, s√≥lo necesitaba encontrar la maleta peque√Īa en la que cabr√≠an una muda de ropa, mis calcetines y mis cosas de aseo personal. Era lo necesario ¬†para emprender el primer viaje con mis amigas¬†ūüĎ©

El destino: Tepotzotl√°n‚Ķya s√©, no es el viaje m√°s largo, pero fue el primero y del que guardo historias que a√ļn me hacen sacar algunas risas.

Eran vísperas de Día de Muertos y había leído un artículo sobre Tepotzotlán; me interesó el tour de leyendas y pensé que no podía dejar pasar la oportunidad, así que les platiqué a mis amigos que estaría chido hacer un viaje y escuchar las historias de terror. Total que de 10 amigos, sólo terminamos yendo tres.

Antes de ese viaje, jam√°s hab√≠a hecho una reservaci√≥n para un hotel, as√≠ que tom√© mi computadora y busqu√© ‚Äúhoteles en Tepotzotl√°n‚ÄĚ, un listado de hoteles salieron, pero muchos ya estaban llenos para la fecha en la que quer√≠amos ir mis amigas y yo, as√≠ que segu√≠ buscando y ¬°pum! Lo encontr√©¬†ūüŹ®

A√ļn recuerdo que dec√≠a ‚ÄúA unos metros del centro de Tepotzotl√°n, habitaci√≥n cu√°druple‚ĶHABITACIONES DISPONIBLES‚ÄĚ El precio era accesible; copi√© el n√ļmero y marqu√© de inmediato. Hice la reservaci√≥n y me dieron el n√ļmero de cuenta, mis amigas y yo fuimos a depositar el dinero y ¬°listo! Ya se hab√≠a armado el viaje para ir a Tepo en D√≠a de Muertos.

Que chistoso, ¬Ņno? No imagin√© que organizar un viaje fuera as√≠ de f√°cil o al menos eso cre√≠ yo¬†ūüėģ

Llegó el día y  mis amigas llegaron a mi casa, de ahí fuimos al Rosario a tomar nuestro camión, entre maletas, risas y bromas, emprendimos nuestra aventura. En un trayecto de aproximadamente 60 minutos, llegamos por fin a Tepotzotlán. Todo iba muy bien, hasta que nos topamos con nuestra primera aventura: encontrar el hotel.

En el mapa, se ve√≠a muy f√°cil de ubicar, pero la realidad era otra, pues por m√°s que camin√°bamos como nos lo suger√≠a el celular, no encontr√°bamos el dichoso hotel. ¬ŅAlguna vez has dicho o te han dicho que preguntando se llega a Roma? Pues lo mismo hicimos y ¬°quedamos igual! Nos mandaban por lugares diferentes que hasta llegamos a creer que el hotel no exist√≠a¬†ūü§∑‚Äć‚ôÄÔłŹ

Por azares del destino, llegamos atrás del centro de Tepo y preguntamos una vez más por el hotel, afortunadamente, las indicaciones que nos dio esa persona fueron las correctas, sin embargo, el hotel no estaba tan cerca del centro como nos habían hecho creer.

Por fin llegamos al hotel; ya pasaban de las dos de la tarde cuando nos registramos. Fuimos a la habitaci√≥n a dejar nuestras cosas y esperar a que nuestro recorrido empezara. Las bromas entre nosotras no paraban. Ya eran las 5 y nuestro paseo comenzaba a las 5:30, as√≠ que nos dirigimos al centro. La luz del d√≠a a√ļn no se hab√≠a ido y nos percatamos que a lado del hotel hab√≠a un arroyo, pero no le tomamos mucha importancia.

Caminamos un tramo largo para llegar al recorrido de leyendas. Un monje, que en realidad era un guía turístico, comenzó a hacernos caminar y pararnos frente a los edificios que hay para contarnos historias diferentes que podrían dejarnos la piel chinita en esos momentos.

Foto del Templo de San Francisco Javier, Tepotzotl√°n

Una de esas leyendas, que fue la que m√°s se me qued√≥ un poco m√°s grabada que las otras, fue la de la mujer de blanco, la cual se aparec√≠a y penaba cerca de un arroyo. Pero bueno, antes de llegar a esa parte, continuamos el recorrido, pasamos por una casa del terror. Tepotzotl√°n en esas fechas y de noche era pura vida¬†ūüíÉ

Cantidades de gente beb√≠an, com√≠an, paseaban y disfrutaban del D√≠a de Muertos en ese Pueblo M√°gico. Peque√Īas ofrendas, pero muy coloridas, estaban a un lado del Templo de San Francisco Javier.

Foto de ofrendas en Tepotzotl√°n

Conforme oscurecía, las historias nos parecían cada vez más sorprendentes. El recorrido terminó y con ello teníamos tiempo para hacer lo que quisiéramos. Nos quedamos un rato vagando por el centro, conociendo un poco más y formando parte del ambiente.

Alrededor de las 8:30 de la noche, decidimos regresar al hotel y armar nuestra propia fiesta, pasamos a comprar unos frutsis (sí…claro)  y botanas para pasar una noche amena entre amigas.

En el centro de Tepo, hab√≠a un ambiente incre√≠ble, m√ļsica, gente, comida, bebida, etc., pero una vez que cruzamos sus l√≠mites, nos encontramos con calles poco alumbradas y poco transitadas, para nada se ve√≠a como el camino que hab√≠amos recorrido horas antes.

Con pasos cada vez m√°s r√°pidos, pero inseguros, una respiraci√≥n poco agitada y nuestras manos cargadas de bolsas llenas de frutsis (aj√°, por supuesto) y papas, camin√°bamos intentando llegar al hotel¬†ūüėĪ

Para entrar al hotel ten√≠amos que cruzar antes un camino de terracer√≠a, por alguna extra√Īa raz√≥n, todas nos tomamos por el brazo y caminamos juntas. De pronto, sent√≠ un escalofr√≠o en mi nuca; mir√© a un lado y vi el peque√Īo arroyo, de inmediato vino a mi mente la leyenda de la Mujer de Blanco. Algo muy extra√Īo y poco com√ļn en m√≠ pas√≥, algo se apoder√≥ de mi cuerpo: pegu√© un grito y me ech√© a correr hacia la entrada del hotel. Mis amigas contagiadas de mi histeria, corrieron y gritaron detr√°s m√≠o. Me detuve justo pasando la entrada, donde ya hab√≠a luz, ellas de inmediato me preguntaron qu√© hab√≠a pasado y tuve que decirles que record√© la leyenda de la Mujer de Blanco¬†ūüĎĽ

Llegamos botadas de la risa a nuestra habitación y como dicen, lo demás es historia…

Moralejas de la historia:

Ubica bien el hotel o lugar en el que te vayas a hospedar y que sea en un lugar c√©ntrico (m√°s a√ļn si vas a ir a un recorrido de terror o algo relacionado).

Y la más importante ¡viaja! Llénate de historias y recuerdos que te alegren al contarlos.

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